Uno de los principios básicos para conseguir un rostro perfecto es definir bien nuestras facciones, potenciando nuestros puntos fuertes y tratando de esconder los pequeños defectos en un segundo plano. 

Para ello es importante tener claro la aplicación de las bases y distinguir el uso de bases más claras o iluminadores y las bases más oscuras, antes de empezar a preocuparnos por qué tono de barra de labios nos va mejor o cómo podemos conseguir un smokey en los ojos de ensueño. 

Como sabéis no me dedico profesionalmente a maquillar, al menos a otros, pero a fuerza de mucho escuchar, mucho leer y mucho experimentar, te das cuenta de que la idea clave es:

  • Utilizar una base ligeramente más clara que nuestro tono de piel para las zonas que queremos destacar y que sobresalgan de la uniformidad de nuestro rostro, y
  • Utilizar una base ligeramente más oscura para corregir y esconder lo que menos nos gusta y queremos que pase desapercibido. 

De este modo, es como si jugásemos con relieves, el tono oscuro hará que se minimice esa zona (nariz gruesa, frente grande, barbilla demasiado fina, etc.) y el tono claro sacará todo el esplendor de las zonas que nos interesen.

Así, en función de cómo sea nuestro rostro utilizaremos las bases de distinto modo. Os pongo varios ejemplos, aunque iremos viéndolo poco a poco según el tipo de rostro o el efecto deseado (me estoy planteando,si os parece interesante, por supuesto, hacer una serie de posts sobre cada tipo…). 

  • Nariz muy prominente, tono oscuro sobre ella, sobre el propio tabique,  para tratar de que ‘encoja’
  • Pómulos poco definidos, tono oscuro para dibujarlos y hacer que adquieran el volumen que no tienen. 
  • Barbilla muy puntiaguda, tono oscuro en el borde inferior para tratar de redondearla. 
  • Para agrandar los ojos pequeños, tono claro en el lagrimal (en este caso usaría más el iluminador que la base clara…)
  • Para una nariz demasiado gruesa, tonos oscuros en los laterales y claros sobre el tabique, para tratar de afinarla. 

Como os decía la base clara la podemos sustituir por iluminador, para mí es una decisión que va en función de presupuesto y de sentido común: si tienes un iluminador, aprovéchalo. Si tienes una base muy clara que no usas para todo el rostro: úsala como iluminador, aplicándola con una brocha pequeña. 

La cuestión está más en aplicarla bien que en cuantos ‘captores de luz’ tiene el producto. Aunque reconozco que, en concreto, para la zona de los ojos sí me quedo con el iluminador, pero puede que sea más costumbre que otra cosa o adicción al Touché Eclat de Yves Saint Laurent.

¿Aplicabais así las bases para definir el rostro? ¿Os apetece una serie de posts sobre correcciones para cada tipo de rostro o de ‘defecto’?