Estoy segura que os ha pasado a todas que al utilizar una laca de uñas después de un tiempo,  está seca o tiene un aspecto viscoso, que al aplicar en la uña queda horrible. La cosmética no siempre está pensada para durar y los botecitos de pintura de uñas son una muestra de ello y en muchos casos cuando el envase es de 8 o 9 ml, parece una tarea imposible.

Entonces ¿qué ocurre? Cuando hemos gastado un dineral en una buena pintura y tambien cuando no, pero el color nos encanta, la cuestión es ¿qué hacemos? Con este consejo, inauguró una nueva sección que os presentaré cada semana con trucos básicos de maquillaje. ¡Estad atentos, que seguro encontraréis consejos útiles!


Para el problema que nos ocupa hoy, he encontrado dos soluciones para que se mantengan en perfecto estado cuando no los usamos con regularidad:
  • Meterlos en la nevera. Sí… ya se que me direís que si al lado de la lechuga o dónde, pero funciona, así que si le tenéis cariño a un color que no usáis mucho ahí queda la propuesta. En un tupper o algo así podéis mantenerlos en un rincón y no se volverán pastosos.
  • Añadir unas gotitas de alcohol. Permite que la pintura recupere su fluidez. Por supuesto, agitar bien antes de usar para que se mezcle bien y consigamos en resultado deseado.

Otra solución, al menos según los típicos consejos de la abuela, era añadir un quitaesmalte. Pero mucho cuidado. Una vez puede funcionar, porque realmente vuelve el producto más líquido, pero si nos pasamos, nos daremos cuenta de que al final el color de la laca cambia y deja de ser tan pastosa, para tener una textura que tampoco es la que buscamos. Además, al añadir quitaesmalte, en teoría, la pintura durará menos en la uña. 

Como alternativa las empresas de cosmética han empezado a ofrecer versiones más pequeñas de envases, que evitan que la laca de uñas se estropee, como las de Colorama o L’oreal, pero la gama de colores es mucho más reducida que la que ofrecen los envases mayores.

¿Qué os ha parecido?¿Utilizabais ya estos trucos?